La técnica de  Dropshipping es un tipo de venta que se caracteriza por involucrar en el proceso a tres partes: un vendedor, un proveedor y un cliente. El vendedor se encarga de vender productos como “intermediario”, sin necesidad de adquirirlos en stock, sino a través de otros intermediarios o proveedores, que se encargan de enviar el producto que el cliente te ha comprado. Lleva consigo  una disminución de los costes de emprender un negocio, si bien, supone los mismos o mayores riesgos.

Uno de los principales atractivos del Dropshipping es que no es necesario contar con un stock de productos de manera física, sino que como un verdadero comercial (como quien vende por catálogo de forma convencional), haces encargos a tu proveedor por cuenta de tus clientes, quienes reciben el producto directamente en su casa.

Existe en internet el falso mito de que, para abrir un negocio online, no es necesario estar dado de alta. Esto es falso, pues la Agencia Tributaria va a querer saber de dónde vienen los ingresos que recibes en tu cuenta, por lo que es necesario constituir tu empresa, bien como empresario individual (autónomo), bien como una sociedad o incluso como una comunidad de bienes. Los riesgos aumentan en internet, pues en un escaparate público como la web, es necesario actuar ofreciendo seguridad.

Como en un negocio normal, es necesario llevar a cabo una contabilidad, según tu modelo de empresa, haciendo costar que, del dinero que te pagan tus clientes, una parte es para ti y otra para el proveedor, o toda para el proveedor, quien luego te devuelve un % por las ventas. Depende de las tarifas contratadas. Esto se lleva  a cabo con un modelo de facturación real y acorde a las exigencias de los movimientos de tu negocio, por ello es conveniente contar con un asesor fiscal.

Por otra parte, estos negocios contactan con proveedores que se encuentran en el extranjero, por lo que es necesario tener clara la normativa de aduanas así como contar con autorizaciones necesarias (como la de operadores intracomunitarios) para poder declarar los impuestos de manera correcta.

Con respecto a los impuestos, debes saber que los productos pueden llevar I.V.A. y debes conocer los gastos que deben correr por cuenta de los clientes, para que conozcan el precio total del producto en el momento de efectuar el pago.

En cuanto a las reclamaciones, debes saber que el empresario intermediario asume los riesgos de las demoras en los envíos, así como las reclamaciones y devoluciones, debiéndose ceñir en todo caso a la normativa estatal de protección de consumidores y usuarios.

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